Producto · Cumplimiento

El libro, al día por construcción.

Rangos que nadie puede aflojar, un motor de alertas que corre a cada lectura y un año que se congela al exportar. El cumplimiento del RD 742/2013 deja de ser un informe para convertirse en un estado.

El RD 742/2013 obliga a llevar un registro del autocontrol del agua. La norma dice qué registrar, pero no impone el soporte: puede ser papel. Y a mano se incumple casi siempre —no por mala fe, sino porque la libreta no perdona los olvidos y no calcula nada—. El libro de registro digital de VERAQUA convierte ese cuaderno en un estado que se mantiene solo.

Cada lectura, comparada con la norma

El operario registra en el móvil los parámetros del vaso —pH, cloro libre, cloro combinado, temperatura y turbidez— y cada valor se compara al instante con los rangos del RD 742/2013. Esos rangos están fijados en el sistema como constante de la norma: un administrador no puede aflojarlos para que un valor fuera de rango parezca correcto. La regla es la misma para todos, por diseño.

El motor de alertas: no espera al informe trimestral

Lo que en otras herramientas es una revisión que alguien hace de vez en cuando, aquí es un cálculo que corre a cada lectura. El motor mira una ventana de los últimos días del vaso y detecta patrones que una lectura suelta no revela:

  • Cloro combinado sostenido por encima de su máximo —el indicador de agua mal tratada que se arrastra de un día para otro—.
  • pH o cloro libre fuera de rango de forma sostenida, no un pico aislado.
  • Un valor que cruza el umbral de cierre del vaso, que salta al instante.

Cada alerta nace amarilla (desviación a vigilar) o roja (situación grave). En una instalación de uso público, una alerta roja lleva aparejado el cierre regulatorio del vaso, y esa alerta no se cierra sola: exige que una persona la cierre dejando por escrito el motivo. La responsabilidad no se difumina.

La declaración anual, sin reconstruir el año

VERAQUA reúne las lecturas del año y te prepara la declaración anual con la estructura de SILOE, para que no tengas que reconstruir doce meses de datos a mano. Te ahorra el trabajo de recopilar y ordenar; la validación y la presentación siguen en tus manos.

Al exportar, el año queda congelado

En cuanto generas la declaración anual de un año, ese periodo entra en modo congelado: las lecturas de ese año ya no se pueden editar ni eliminar en silencio. Lo que exportaste es lo que había. Se guarda una huella (un hash) de lo generado, de modo que el estado sobre el que hiciste la exportación queda fijado.

Nada se borra a escondidas

Una lectura errónea no desaparece: se marca como eliminada con su autor y un motivo obligatorio, y la fila sobrevive para la auditoría. Cada edición o eliminación deja un registro con el valor anterior, el nuevo, quién lo hizo y por qué. Frente a la autoridad sanitaria, el libro es defendible desde la pantalla: no hay tachones ni páginas que falten.

Preguntas frecuentes

¿Puedo cambiar los rangos de pH o cloro?
No. Los rangos proceden del Anexo I del RD 742/2013 y están fijados como constante de dominio, no como tabla editable. Así el criterio de cumplimiento no depende de quién configura la cuenta ni se puede aflojar para que un valor fuera de rango parezca correcto.

¿VERAQUA presenta el SILOE por mí?
VERAQUA te prepara la declaración anual con la estructura de SILOE para que no reconstruyas el año a mano. La validación y la presentación en el portal del Ministerio de Sanidad las haces tú.

¿Cuándo se recalcula el motor de alertas?
A cada lectura. El motor revisa una ventana de los últimos días del vaso y detecta patrones sostenidos (cloro combinado, pH o cloro libre fuera de rango) además de valores que cruzan el umbral de cierre.

¿Se puede modificar una lectura después de exportar?
No en silencio. Al generar la declaración anual de un año, ese periodo queda congelado: sus lecturas ya no se editan ni se eliminan sin dejar rastro. Y toda edición o eliminación, dentro o fuera del año congelado, queda registrada con autor y motivo.