Cuando el mantenimiento de una instalación acuática lo hace un servicio externo —o una cuadrilla que no ves cada día—, aparece una pregunta incómoda: ¿cómo sabes que el técnico estuvo de verdad en el cuarto de máquinas, y no rellenó el parte desde el coche? El control de accesos por QR de VERAQUA existe para responderla con evidencia, no con confianza.
Cómo funciona
Cada instalación lleva una etiqueta QR pegada en la puerta del cuarto de máquinas. El operario la escanea al entrar (ENTRADA) y al salir (SALIDA) desde la app. El QR identifica el lugar; quién lo escanea lo aporta la sesión del operario, que ya está autenticada. Cada evento queda sellado con dos marcas de tiempo —la del dispositivo y la del servidor— y, si el operario concede permiso de ubicación, con las coordenadas del escaneo.
Si en un momento dado no hay etiqueta a mano o falla el escaneo, un encargado o un administrador puede registrar el acceso de forma manual, siempre con una justificación escrita. Ese evento queda marcado como manual: nada se cuela sin dejar rastro.
Funciona sin cobertura
Los cuartos de máquinas suelen ser sótanos sin señal. Por eso el escaneo no depende de la conexión: si no hay red, el evento se guarda en el dispositivo y se sincroniza solo cuando vuelve la cobertura. Cada evento lleva un identificador único, así que aunque se reintente varias veces nunca se duplica.
La auditoría: tres preguntas, tres listas
Lo que convierte el registro en una herramienta anti-fraude no es el escaneo, sino el cruce. VERAQUA reconcilia automáticamente cada acceso con el parte de trabajo de esa visita y expone tres listas al encargado y al administrador:
- Accesos huérfanos — alguien escaneó la entrada pero no hay ningún parte asociado. O el técnico entró y no documentó la visita, o quedó algo a medias.
- Visitas abiertas — hay una entrada sin su salida. Nadie cerró la visita: conviene comprobar por qué.
- Partes sin evidencia — existe un parte de trabajo, pero la instalación tiene QR y no consta ningún acceso que lo respalde. Es el caso que más incomoda a quien subcontrata: un parte que dice que se hizo la visita, sin la huella física de que alguien pisó la instalación.
El sistema no penaliza los partes anteriores a la instalación del QR: solo mira a partir del momento en que la etiqueta está viva. Un administrador resuelve cada huérfano vinculándolo a su parte o marcándolo como visita fallida, siempre con trazabilidad.
Nada se borra
Los eventos de acceso son inmutables: se añaden, no se editan ni se eliminan. Las únicas operaciones posibles —vincular un huérfano a su parte o marcar una visita como fallida— quedan registradas con su autor y su motivo. La cadena de evidencia aguanta una revisión meses después.
Qué no es
Somos claros con su alcance. El QR verifica presencia en la instalación, no identidad: la identidad la aporta la sesión del operario. El cruce de ubicación es una señal de apoyo —marca un escaneo hecho lejos de la instalación—, no un cerco estricto: si el operario no da permiso de GPS, el acceso se registra igual y queda señalado. Es una herramienta de reconciliación y evidencia, diseñada para que las cuentas cuadren y las excepciones salten a la vista.
Preguntas frecuentes
¿El QR identifica al operario?
No. El QR identifica la instalación (el lugar). Quién realiza el acceso lo aporta la sesión del operario, que ya está autenticada en la app. Por eso el control de accesos se apoya en la identidad de la sesión, no en el propio código.
¿Qué pasa si no hay cobertura en el cuarto de máquinas?
El escaneo se guarda en el dispositivo y se sincroniza solo cuando vuelve la conexión. Cada evento lleva un identificador único, así que aunque se reintente no se duplica.
¿Qué es un "parte sin evidencia"?
Un parte de trabajo cuya instalación tiene QR activo pero para el que no consta ningún acceso que lo respalde. Es la señal de que un parte afirma una visita sin la huella de que alguien pisó la instalación.
¿Se pueden manipular los registros de acceso?
No. Los eventos son inmutables: se añaden, nunca se editan ni se borran. Las únicas operaciones posibles (vincular un huérfano a su parte o marcar una visita fallida) quedan registradas con autor y motivo.